Estudie en una escuela de primero a cuarto grado de primaria, ya estaba algo aburrida de estudiar hay, y en ese entonces había otra escuela que me quedaba más cerca a mi casa, hay estudiaban todos mis vecinos y mis papas decían que la calidad de la educación era un poquito mejor.
A mí en realidad me interesaba pasarme a esa escuela, todo para verme con mis vecinos. Quería cambiar de ambiente y por fin jugar con todos ellos juntos pues ya que yo jugaba con ellos pero por raticos cuando nuestros papas iban de visita a mi casa o los míos a las de ellos.
Por fin ese día llego, se me había concedido mis deseos, la escuela donde yo quería estudiar tenía cupos disponibles y me aceptaron como una estudiante más. Sabía que me iba a ir muy bien.
Ese primer día de clase fue fantástico, era un día soleado, calmado, tenía mucha ansiedad por llegar a mi nueva escuela. A mi hermano también lo aceptaron en esta escuela, lo que hacía que mi felicidad fuera completa.
Muy juiciosa me levante temprano, la maleta con todos los cuadernos nuevo la había dejado lista el día anterior, mi uniforme estaba nuevecito, todo tenía un aroma a nuevo. Nos fimos con tiempo para la escuela con mi hermano, lo llevaba de la mano, asegurando me que no le fuera a pasar nada.
Llegamos un poco antes de la hora de entrada y eso aceleraba mas el corazón mío. La ansiedad me estaba matando, pues no era nada más ni nada menos que mi primer día de clase en mi nueva escuela.
Mis zapaticos negros brillaban, mis mediecitas blanquitas como un copito de algodón, muy bien peinadita estaba yo en la espera de que abrieran la escuela para por fin entrar a mi nuevo salón de clases.
El momento esperado llego, la escuela estaba relativamente vacía, pues los estudiantes antiguos no les motivaban ir a la escuela como quizás a mi sí. Antes de entrar a mi clase, lleve a mi hermano a su nuevo salón y me cerciore que estuviera cómodo.
Luego me fui a mi salón de clase, era la nueva pues por mucho tiempo me dijeron así mis compañeros. La profesora se presento y me presento a mí como la niña nueva del grado quinto. Mis compañeros se presentaron también, con una muy buena actitud. Claro que ya conocía a una gran mayoría, antes ya habíamos jugado.
Ese día la profesora evaluó mis conocimientos para ver el nivel de conocimientos que llevaba. Si existían diferencias, pues tenía muchos conocimientos de algunas cosas y había otras que nunca antes las había escuchado.
Todos mis compañeritos querían pasársela conmigo, y hacer las tareas juntas. Salimos a recreo todos querían jugar conmigo, e incluirme en los juegos de ellos. Al final jugué con unos un rato y con otros el otro rato. Sonó la campana, yo no entendía que significaba ese sonido de campana. Volvió a sonar y todos mis compañeros corrían como locos. Yo no entendía nada, me causaba gracias ve como corrían. Luego me di cuenta que la campana la usaban para la salida a recreo o la entrada a clase.
La conversación con mis compañeros no era más que una serie de preguntas que me hacían todo por llegar de otra escuela. Era natural que le causara curiosidad ya que hasta ese momento era a una de las pocas que le daban cupo hay, y más en el grado quinto.
Hice amigos ese día, los que ya me conocían de antes presumían ser ms solo por que conocían a la niña nueva.
Cuando termino la clase fui a buscar a mi hermano y nos fuimos a la casa con la sensación del deber cumplido. Llegue a almorzar y despuesito a hace tareas, pues no eran muchas pero si quería dedicarle tiempo.
Se acabo mi primer día de clase en la nueva escuela. Y fue un día donde puedo decir que estuve muy feliz.
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